Arts & Shouts

Existe un lugar en el cyber espacio en el que anida Seren, la relojera feroz. A medio camino entre monstruo prosaico, bello cascajo descolorido, sintaxis salpimentada de indómito coraje, aquelarre de fotos y temas y personajes y lugares prendidos fuego en el horizonte... se anima a ser.

Es un ser-ente, o parte de una construcción sintagmática en la que lo arrebatado de ese hipotético espíritu errante y la insolencia desmedida y provocadora hasta la exasperación ha decidido abrir caja y mostrar relojes, pensamientos, lapiceras, caleidoscopios, instalaciones artísticas y viajes; poesía y literatura: todo a su modo y forma

Bienvenidos a un sitio donde el Arte, el Hartazgo y Gemido se llevan a las mil maravillas.

Bienvenidos a Seren Vintage Watch Gallery

martes, 14 de julio de 2015

Relojes solares y relojes de sol - Plaza Lavalle, inventario provisorio de relojes solares puros en CABA, 2

Voy a hacer un poco de historia para ubicarnos en tiempo y espacio; corre el año 1937. El Ministro de Marina, Eleizar Videla, le avisa al intendente de Buenos Aires que en los talleres del ministerio se está fabricando un reloj de sol en marmol y bronce y que es ofrecido al municipio para ubicarlo donde el jefe de gobierno crea oportuno. Y el jefe lo ubica en la ampliación de Plaza Lavalle.
El reloj original ( pues el vandalismo poco y nada dejó ) tenía un gnomon con un estilo de bronce ( varilla vertical que marca con su sombra la hora ). El gnomon, cabe decirlo para que no se me pierdan mis bloggerlectores, es el antecesor de todos los instrumentos de astronomía basados en la proyección de la sombra de un objeto - en este caso el estilo o varilla -.
Muy bien. Explicado ya el tema de la varilla para que no se me extravien volvemos al año 1937. Con bombos y platillos se inaugura el reloj..... por poco tiempo: el vandalismo es una marca registrada del ADN Argentino y poco duró el reloj. Hoy día quedan sus restos pobremente delimitados con una barandilla que no sirve de nada. Y si bien es cierto que cada tantos años se restaura.... poco dura.




4 comentarios:

  1. Cuando lo conocí, sería en 1957. Pero aprendí a tomar la hora de su sombra unos tres o cuatro años después. Entonces había una pileta que los pibes de la zona usábamos para chapotear cuando hacía calor y nuestras mamás no nos veían. Pasó una década y lo vi caído de aspecto. Uno de los pibes de mi barrita, estaba subido a la baranda y estirando su cuerpo, pateaba el gnomón. Ya era un grandulón de 16 0 17 años. Mucho después pasé; y ya no existía la analema. El tiempo había borrado el bajorrelieve. También había una grieta debajo del gnomon que señalaba que alguien había golpeado el bronce con algo contundente. Se movía, pero seguía anclado al marmol.
    Luego no lo vi más. Acompañó una parte importante de mi vida.

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    1. Hola Edgardo. Antes que nada muchísimas gracias por tu comentario y por compartir tus experiencias y momentos vividos con ese reloj. Al momento de que saqué las fotos el reloj aún estaba allí. Claramente no es el mismo de tus recuerdos sino una versión mas aggiornada, pero también destruida. El año pasado en mi paso por CABA no lo vi, estaban las barandas pero no el reloj. Una pena, porque el patrimonio cultural porteño va desapareciendo poco a poco. Saludos y gracias otra vez.

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    2. Gabriela: Gracias portu respuesta. Le reenvié la dirección de tu blog a mi amogo Alberto Selvaggi; sin duda, el mayor experto en horología monumental en nuestro medio. Me pide que te de su teléfono, porque te puede aportar información valiosa sobre un centenar de piezas que hay en su archiovo. Si me mandas un correo, te repondo con el teléfono de mi amogo que es una perona verdaderamente encantadora. Saludos

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    3. Hola Edgardo. Antes que nada muchas gracias nuevamente por tu participación. Casualmente a Alberto nunca lo pude ver, y fui varias veces a ver si podía hablar con el en la Galería Jardín. Alguna vez pensé en hacer una recopilación de los relojes monumentales, pero me fue imposible. De parte de la Dirección de Infraestructura del Gobierno de CABA jamás me respondieron por mi pedido de acceso a archivos, y en mis sucesivas visitas a la Biblioteca Nacional y la del Congreso poco y nada pude rescatar. Me encantará estar en contacto con Alberto, todo un honor. Mi correo electrónico es gabrielapirlo@gmail.com . Allí, si me escribís o me escribe Alberto, les paso el teléfono. No vivo en Argentina, pero me agradará saber muchísimo mas de la relojería monumental y solar de CABA. Creo que mi próximo viaje es para abril, mayo. NO se bien. Saludos cordiales y espero poder pronto estar en contacto con vos y Alberto. Abrazos.

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