Los todistas son una raza en extinción: especialistas en no tener especialidades; estrategas en no tener estrategias; decididos a no tomar decisiones; carentes de vocación y el sentido especulativo de la conveniencia y la oportunidad. Seren, la señora que escribe en este blog, ha desarrollado, durante su amplio y diversificado paso por el todismo, todo tipo de diligencias laborales dignas de una pesadilla de Borges: lavaplatos, mucama, cartonera, canillita, empleada de veterinaria; barman, camarera, ayudante de sastre, vendedora ambulante, albañil, barista. Ella vendría a ser lo que en inglés se llama 'blue collar', o la gente que no tiene título universitario y desempeña tareas no profesionales. Esta mujer, como el resto de los todistas, tiene un sentido y comprensión estético mas bien ecléctico y difuso. No sabe la diferencia entre Barroco y Rococó; siempre supuso que Manet era Monet ( o viceversa ); o confunde el Art Decó con el Art Nouveau. Escribe con faltas de ortografía, se desentiende de la sintaxis, no entiende dónde van las comas; pero por otra lado, gusta de sacar fotos, martirizar relojes, ir a museos, visitar artistas y contar qué ve y cómo lo siente y experimenta. Señoras y señores, no los entretengo mas: Bienvenidos a Seren Vintage Watch Gallery

lunes, 2 de diciembre de 2019

Relojes Monumentales en Avignon

Durante mi niñez habré cantado la canción sobre el Puente de Avignon miles de veces.
No sé por qué en mi país era tan popular.
La cantaba y lo imaginaba...sin suponer que algún día llegaría y caminaría por él.

La primera impresión que tuve al ver el puente fue desconcertante.
Pues no sabía que solo quedaban en pie 4 arcos de los 22 originales del siglo XIII.
Los 18 arcos que faltan se los llevó la corriente del río hace ya bastante.

Avignon tuvo una historia movidita: asedios, hambrunas, Papas, inundaciones, guerras, saqueos, incendios, pestes, invasiones y otras catástrofes menores y mas actuales como ser demasiados turistas, Mc Donalds y Starbucks.

Pero lo que me trae a escribir este texto son los relojes que vi allí.
Pues del puente y sus peripecias me ocuparé mas tarde.
En otra oportunidad, también, mostraré en otros apartados algunas fotos del Palacio de los Papas, del magnífico Museo del Pequeño Palacio y otras delicias arquitectónicas dignas de destacar.

En Avignon confluyeron varias culturas y pueblos: romanos, galos, griegos, sarracenos y francos, entre otros.
Y cada uno dejó impronta, arquitectura, costumbres y rasgos. Avignon es un crisol de razas desde lo edilicio y lo histórico.

Por supuesto empezaré con una contradicción: una plaza del reloj... en la que no es posible, casi, ver un reloj. El reloj que dio el nombre a la plaza ( la mas importante de Avignon ) hoy día es visible desde el Palacio de los Papas o subiéndose a una mesa de alguno de los bares y estirando mucho el cuello mientras se lucha  con el intenso follaje de los árboles. Esto pasa porque dos edificios fueron construidos delante del reloj: el Hotel De Ville y L'Opera.
Los otros relojes que aparecen en las fotos son el del Hotel De Ville, la Oficina de Turismo y la Estación de Tren









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