Arts & Shouts

Existe un lugar en el cyber espacio en el que anida Seren, la relojera feroz. A medio camino entre monstruo prosaico, bello cascajo descolorido, sintaxis salpimentada de indómito coraje, aquelarre de fotos y temas y personajes y lugares prendidos fuego en el horizonte... se anima a ser.

Es un ser-ente, o parte de una construcción sintagmática en la que lo arrebatado de ese hipotético espíritu errante y la insolencia desmedida y provocadora hasta la exasperación ha decidido abrir caja y mostrar relojes, pensamientos, lapiceras, caleidoscopios, instalaciones artísticas y viajes; poesía y literatura: todo a su modo y forma

Bienvenidos a un sitio donde el Arte, el Hartazgo y Gemido se llevan a las mil maravillas.

Bienvenidos a Seren Vintage Watch Gallery

H1, H2, H3, H4

Lo antepenúltimo que me llamó la atención en mi reciente viaje a Europa y por consiguiente se ganó unos cuantos gatillazos de mi cámara de fotos: el Royal Observatory Greenwich cercano a Londres y sus tesoros: los 4 H.

Como ya algunos imaginan, la responsabilidad de este hilo la carga Dava Sobel por su libro Longitude.
Que desde que lo leí ( varias veces y en diferentes ediciones y con asombrosos períodos de tiempo entre una lectura y otra ) no paré de pensar en los relojes de John Harrison.
Así se denominan ( H1, H2, H3, H4 ) los cronómetros marinos creados y construidos por este real genio que ha dado la humanidad.

Al pensar cómo armar el artículo supuse que sería una buena idea no dar información mas allá de la estrictamente necesaria. Pues solo hablar del H1 puede ocupar varios tomos de enciclopedia y ni les digo si se hace un rápido repaso del resto del Observatorio.
Les dejo para lectura post hilo, y de ser posible del libro de Sobel, las vicisitudes y peripecias de cómo Mr. Harrison construyó estas 4 maravillas que aún hoy parecen salidas de un libro de Jules Verne. Y si no pueden conseguir el libro... san internet siempre está presente a la espera de las almas pecadoras.

Sintetizando con crueldad: llegó un momento que no fue posible navegar con precisión sin provocar desastres. Y el problema no era el Norte o el Sur, el problema, hasta H4, fue la Longitud.
Muchas naciones en el siglo XVIII fomentaron la experimentación y la investigación para solucionar el tema de ubicar en longitud un barco en medio del mar. Todas estas grandes naciones dijeron que darían un suculento premio a quién pudiese finalmente desentrañar la incógnita de la Longitud.
En la época el premio mas suculento fue ofrecido por la Longitude Act del Imperio Británico, establecida en 1714 constituyéndose tiempo después el Board of Longitude como órgano de control y testeo.
Sigo con síntesis cruel: las mentes mas brillantes de la época se abocaron a buscar una solución, pero quién la encontró fue un carpintero de la Inglaterra profunda, un hombre sin educación, parco, austero en palabras y modos. John Harrison fue un artesano de habilidad superlativa, habilidad poco comprendida y tenida en cuenta en su época. Harrison, previo a sus 4 H, solo había fabricado relojes monumentales en madera. Relojes de iglesia, principalmente.
Por eso imaginen cuando este hombre presenta el H1... una maravilla técnica en su tiempo que despertó enorme revuelo y recelo. El H1 fue puesto a prueba en un viaje a Lisboa logrando entrar en la zona de error dispuesta por la Longitude Act. Aún así, Harrison no obtuvo el premio por decisión propia y empezó la construcción de un nuevo reloj.
Fotos del H1:




El H2 fue presentado en 1741. Nunca fue probado en mar. Y como el anterior, bajo estrictas pruebas de laboratorio ( cambios de temperatura, sacudones ) probó ser un mecanismo casi exacto que llenaba los requerimientos del premio. Y otra vez, y para extrañeza de casi todos, Harrison no reclamó el premio.
Fotos del H2:





El H3 llegó al banco de pruebas del Board of Longitude y la Royal Society ( órgano también encargado de los testeos ) 19 años después del H2. De por qué Harrison tardó tanto en este reloj es pues... es una incógnita. El reloj tiene 753 piezas, y como los precedentes, es una obra de avanzada,muy adelantada en su época y con unas innovaciones magistrales que dejaron atónitos a los grandes relojeros de todas las latitudes. Al H3 le debemos dos técnicas que aún se usaban en el siglo XX en la fabricación de relojes: los componentes bimetálicos y las terminaciones antifricción.
Este reloj, a diferencia de los dos anteriores, fue rechazado por el Board of Longitude. No por impreciso, no por no ser exacto. Sino por otros motivos y razones estrictamente personales: la batalla campal entre relojeros y astrónomos por ganar el premio y transformar sus ciencias en las dueñas de la verdad absoluta. A estas alturas a la gente del Board of Longitude ( conformado por simpatizantes de la astronomía y no la relojería ) nada le venía bien si venía de parte de Harrison.
Ya lo dije: era un hombre rudimentario sin casi educación ni maneras, y como todo genio, tozudo y sin margen para negociar.
Fotos del H3:





Y finalmente... señoras y señores, damas, caballeros y niños... el H4. Que casi no ganó el premio a pesar de haber pasado todas y cada unas de las pruebas a las que fue sometido. Otra vez las rivalidades entre los miembros del Board of Longitude y Harrison fueron insalvables: el odio era mutuo. Creo que cualquier ser normal hubiese tirado la toalla... pero Mr. Harrison no se tomó un respiro y llevó el conflicto hasta el mismísimo rey. Finalmente en 1773 y cuando Harrison tenía 80 el Parlamento le otorgó el premio ( no en su totalidad, sin embargo ).
Dos versiones del H4, llamadas K1 y 2, fueron testeados en alta mar por dos grandes glorias de la marina de su majestad: Captain Cook y el teniente Bligh ( mas popular por ser comandante del Bounty ). 
Poco después Harrison presentó el H 5.
Pero esa ya es otra historia.

El H 4 tiene ya una forma mucho mas parecida a un reloj de bolsillo. Su diseño responde a estar basado en un reloj de bolsillo que el propio Harrison encargó ( bajo diseño y creación propio ) a un relojero llamado Jeffreys en 1753. Este es, junto con el H5, el único cronómetro marino que no funciona. Los otros tres sí lo hacen y con una precisión asombrosa. Tengan en cuenta que el H1, 2 y 3 no requieren lubricación. Sí, como leyeron. Esos tres relojes no requieren lubricación aunque si una limpieza regular. El H4 y 5, como intuyen, sí necesitan lubricación y están sometidos a un gran desgaste si se los usa por lo que ambos están parados.
Otro dato curioso y quizás triste, si se quiere: una vez que Harrison falleció los 4 relojes quedaron en un depósito en el Royal Observatory a merced de roedores, lluvia, frío, olvido. Los astrónomos no han perdonado a Harrison sus impertinencias y durante los siguientes 150 años lo ignoraron. Y no fue hasta 1920 que un militar sin conocimiento de relojería, Mr Gould, los encontró en el fondo de un cuarto lleno de basura en un sector secundario del Observatorio. Se ofreció a restaurarlos gratis, pues imaginen que en 150 años de maltrato nada bueno le puede haber ocurrido a los 4 H. La restauración llevó 12 años. Y si bien quizás Mr. Gould no sabía mucho sobre normas y procederes de conservación se las ingenió para que los 4 relojes volviesen a funcionar y así puedan ser disfrutados por miles de personas al año que se acercan a Greenwich.
Fotos del H4:




Claro está que el Royal Observatory tiene un sin fin de cosas para ver y admirar. Los H1, 2, 3, y 4 están aquí. El H 5 en el Science Museum.
Si alguna vez alguno de ustedes va ( ojalá que sí ) verán que no es un lugar de muchedumbres: en el Observatorio solo hay guardatiempos de todo tipo, telescopios e instrumentos de medición ligados al cosmos, la tierra, los mares y los cielos. Por lo cual... es fácil que un no fanático se aburra ( mi marido, es el caso ).

No quiero terminar si antes decir unas palabras acerca del Burgess B.
La historia es la siguiente: en 1970 un experto relojero y fan de Harrison, Martin Burgess, puso manos a la obra siguiendo un diseño de Harrison, quién clamaba que había diseñado un reloj de péndulo que solo variaría un segundo en 100 días. Burgess empezó el proyecto aunque luego fue terminado por otro entusiasta. Siguiendo todo el proceso documentado por Harrison y teniendo en cuenta los mas mínimos detalles en su fabricación ha terminado siendo que el Burgess B es, según el Guinness, el reloj de péndulo mecánico mas exacto del mundo.
Y una vez mas Harrison tuvo razón: según las mediciones efectuadas por los expertos del Royal Observatory el reloj, si hubiese sido construído en 1762 y hubiese estado en funcionamiento desde entonces, hubiese perdido 9 minutos y 47 segundos.
Perder 9 minutos y 47 segundos ( para cuando este hilo esté publicado ya habrá perdido otro segundo... ) en 257 años es cuanto mas... sorprendente. Ya quisieran tantas manufacturas pretenciosas tener esa precisión.
Foto del Burgess B:



Y tampoco quiero olvidar mencionar la famosa bola que da la hora.
En la foto que verán, en la parte superior, notarán un mástil con una bola roja.
Pues desde 1833 esa bola ( el sistema, no la bola en sí ) es la encargada de dar la hora oficial.
Este sistema, por lo tanto, fue el primero adoptado para dar hora oficial en un lugar determinado ( en este caso Londres ).
La hora se marca a la 1 pm.
12.55 la bola sube a media asta. A las 12.58 sube al tope y a la 1 exacta cae.
De esta manera los marinos cercanos a Londres podían poner en hora sus cronómetros, que ya en aquellos tiempos eran ampliamente usados.


Dejo enlace para mas información:


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