Arts & Shouts

Existe un lugar en el cyber espacio en el que anida Seren, la relojera feroz. A medio camino entre monstruo prosaico, bello cascajo descolorido, sintaxis salpimentada de indómito coraje, aquelarre de fotos y temas y personajes y lugares prendidos fuego en el horizonte... se anima a ser.

Es un ser-ente, o parte de una construcción sintagmática en la que lo arrebatado de ese hipotético espíritu errante y la insolencia desmedida y provocadora hasta la exasperación ha decidido abrir caja y mostrar relojes, pensamientos, lapiceras, caleidoscopios, instalaciones artísticas y viajes; poesía y literatura: todo a su modo y forma

Bienvenidos a un sitio donde el Arte, el Hartazgo y Gemido se llevan a las mil maravillas.

Bienvenidos a Seren Vintage Watch Gallery

Le Phare Diver Lady calibre ETA 2551 ( 1970 )

Otro reflote y van....... Les cuento: Le Phare supo ser una muy prestigiosa y calificada manufactura de cronógrafos y relojes de bolsillo que sucumbió antes de los ´50 del siglo pasado. Pero con la misma estética, y la misma tipografía, aparecieron unos relojes preciosos y con cajas solidísimas y bellas en los ´70. Hete aquí un Le Phare con bisel giratorio unidireccional y diver. Tiene un gran calibre: el ETA 2551, que como ustedes ya saben, es un calibre que usaron Girard Perregaux, Tissot y Enicar, entre otras marcas y manufacturas. Y la pregunta-duda de siempre: por qué pagar 10 veces mas por el mismo mecanismo.....





Los dejo con una prosa poética que escribí hace ya 30 años.....

Cae una piedra en un estanque de agua.
Lineas ondulantes van y vuelven esculpiendo forzados contrastes índigos.
Estoy absorta y oblicua en el golpeteo refractario del agua candente;
amarga, desteñida y muy sola.
No es que la imagen acuática haga bullir mi mente con plural desenfado,
pero es inevitable que mi vista se fije en prismas cascados.

Cae otra piedra en un estanque de sol.
Sólida y bendecida por la oscuridad cortante del inconcluso icor surgente.
Se eleva por la iracundia sibilante de azules y rojos,
carcomida en el desenfreno de abismos saturados de retoños.

Cae la última piedra en un estanque de luna.
Cometas visionarios y limbos caóticos se funden en su gravitación extrema.
Desfloran las praderas bajo los pies de astronautas suburbanos,
arrastrando guerras tardías con espasmos retardados.

Pero esto es un estanque de agua,
donde caen tres piedras en el parto de mis versos.
No es mi poesía cauta la que libra los resabios de alquitranado narcisismo incidental,
sino la gloria y prudencia de seguir fiel a la bruma prosaica.

Cae y cae mil veces, piedra,
que de tí, mi inspiración se alimenta. 

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