Eugenio Cuttica tiene miradas interiores cosmopolitas, majestuosas, lacerantes, caóticas. Sus obras despegan de los grandes lienzos, se desangran y atrapan a los espectadores-mirones que se atreven a viajar en esta no-retrospectiva hacia el mundo oculto de este inquieto e inconformista aventurero del color. Cuttica indaga, corrompe y rearma las deconstrucciones lógicas de sus experiencias creativas en su primer muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes. Antes espectador, ahora expositor. Antes observador quisquilloso; ahora admirado artista que con sus meta mensajes calumnia la parsimonia porteña cacheteándola y aguijoneándola.
La muestra en Bellas Artes es un minúsculo artilugio que el curador Pablo de Monte pergueñó para enceguecer las entrañas desarmadas y los desprevenidos signatarios al templo máximo de la cultura Argentina. Complicidad que comparte con el propio Cuttica siempre pegado a la monumentalidad, las técnicas mixtas ( mis preferidas ), la autoreferencialidad, los relieves caóticos, lo digerido con trabajo de parto de las materias grises que se atreven a indagar mas allá de los que nos ofrece el artista.
Imperdible. Vayan. Es una orden.
Calificación: 5 SSSSS ( Excelente: 5 serenestrellas )
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