Mucho se ha hablado y se sigue hablando sobre el famoso castillo de Cano, en el pueblo de Antonito, al sur del estado de Colorado. Mucho se habla y se especula sobre él, pero muy pocos han tenido la oportunidad de verlo en vivo y directo. Por supuesto, estoy entre los suertudos que ha podido viajar hasta allí y contemplar las temerarias estructuras metálicas que desafían hasta al más pintado.
En diferentes guías de turismo, blogs de viajes y otras notas disipadas y advenedizas se describe al castillo de Cano como una estructura construida a partir de latas de cerveza, pedazos de metal, descarte de aluminio y latón, y otros materiales brillosos y rocambolescos. Se dice que el castillo de Cano tiene cuatro torres; si hasta tienen nombres: el rey, la reina, el palacio y la roca. Es más, el propio "Cano", cuyo nombre es Dominic Espinosa (nativo americano y veterano de la guerra de Vietnam) ha dicho que en el castillo "vive Jesús" (sic).
Cano, según registros fidedignos (y no tanto) no vive en el castillo, cuya estructura parece ser no es tan estable ni sólida como se rumoreaba. Es más, la construcción adyacente a las torres (que según pude constatar son dos y no cuatro), y en la que el propio Cano había fijado residencia, se incendió en 2022. Pero por suerte, Dominic Espinosa pudo escapar sano y salvo del incendio.
Nosotros pasamos por el castillo de Cano en julio de 2026. Pudimos constatar que Cano, de alguna manera, reconstruyó una residencia menor al lado de su castillo. Y el castillo, con sus metales, aluminios, plásticos y demás materiales de indubitable bricolage, allí están, firmes como rulo de estatua.
Dejo enlace para más información:
https://www.roadsideamerica.com/story/11786














