Qué sorpresa se deben haber llevado los trabajadores de la construcción que destaparon las primeras piedras que forman parte de las ruinas de lo que hoy se da en llamar Anfiteatro Romano de Lecce. Su descubrimiento fue pura casualidad, ya que a principios del siglo XX se había proyectado en ese mismo predio la construcción de un banco y por ello los obreros estaban tratando de cavar hondo para poner los cimientos del futuro edificio.
Sorpresa colosal, sin dudas. Ya que en la ciudad de Lecce nadie conocía la existencia del anfiteatro (aunque sí se sabía de otras ruinas de la época romana en los alrededores), y por lo tanto el estupor y desconcierto no tuvo límites. ¿Cómo es que ningún historiador conocía su existencia? Sea como fuere, y en mi muy humilde opinión, la amnesia local tiene una explicación lógica: los puglieses han sufrido todo tipo de invasiones (romanas, otómanas, germánicas, normandas, lombardas, ostrogodas; entre otras) y tanta ocupación y fusión cultural terminó horadando parte del legado histórico de Lecce.
Muy poco se sabe sobre su origen y construcción, pero se supone que data de los siglos I o II DC, se supone que el emperador Augusto dio la orden de su emplazamiento, y poco más.
Tengo una buena y una mala noticia para darles. La mala noticia es que el anfiteatro está completo, pero se ha decidido excavar, exponer y restaurar solo la mitad (de otra manera, se hubiese debido demoler otros edificios); y la buena noticia, es que se lo puede visitar y disfrutar.
Dejo enlace para más información:
https://www.atlasobscura.com/places/roman-amphitheatre-of-lecce