La base y columna vertebral del atractivo turístico de Roswell se centra casi exclusivamente en lo que pasó en 1947 en sus alrededores, es decir, el incidente en el cual una nave extraterrestre se estrelló en uno de sus campos y el gobierno del país trató de ocultarlo. Con respecto a ese tema, estoy segura que en 1947 algo raro pasó, de eso no tengo dudas, pues si un gobierno durante tantos años ha estado tratando de ocultar el incidente es que el secreto es mayúsculo y debe quedarse en las sombras. Y así es como este pueblo empezó a vivir y facturar sobre ello. Hoy día el International UFO Museum, los negocios de recuerdos y memorabilia, las instalaciones alienígenas interactivas y otros atractivos ovni-relacionados copan las calles, los negocios, y hasta el alma de Roswell.
Después de todo aquello asociado a los platos voladores, el incidente de 1947, y la ufología, poco más ofrece Roswell en materia de atractivo turístico. Salvo que a ustedes les gusten las miniaturas (y en ese caso pueden visitar el excelente Miniatures & Curious Collections Museum, del que ya hablé en este blog); o pueden deleitarse con robots vintage de latón y plástico; juguetes antiguos de temática espacial e interplanetaria, y memorabilia sobre viajes super galácticos que son delicia y pasión de niños y niñas de todas las edades.
El Roswell Space Toy Museum es pequeño (toma menos de 30 minutos para recorrer) pero tiene muy buenos juguetes exhibidos, robots icónicos, y un toque de nostalgia que emociona.
Dejo enlace para más información:
https://www.facebook.com/p/Roswell-Space-Toy-Museum-61574078751620/
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